¿Por qué la ansiedad y el estrés te quitan el sueño

La ansiedad y el estrés pueden afectar profundamente la calidad del sueño. El punto de partida de un reciente estudio es una observación sencilla pero clave: las emociones influyen directamente en cómo dormimos. El sueño no está aislado de lo que sentimos. Estados emocionales como la ansiedad o el estrés pueden retrasar el inicio del descanso, fragmentarlo o provocar despertares repentinos, incluso cuando el cuerpo está agotado y necesita dormir.

Pero ¿por qué ocurre esto?

El cerebro prioriza la seguridad antes que el descanso

Los investigadores se centraron en una región cerebral llamada BNST (núcleo de la estría terminal), vinculada desde hace años con la ansiedad y el estrés. Esta zona funciona como un centro de integración emocional. A diferencia de otras áreas que reaccionan ante estímulos breves, el BNST procesa estados emocionales sostenidos, como la preocupación constante o la sensación de amenaza latente.

Durante el sueño profundo, conocido como sueño NREM, el cerebro suele estar menos receptivo a los estímulos del entorno. Sin embargo, el BNST puede romper ese aislamiento. El estudio demostró que, cuando esta región se activa, el cerebro es capaz de abandonar el sueño profundo en cuestión de segundos.

Este hallazgo sugiere que el descanso no depende únicamente del cansancio físico. El cerebro prioriza la seguridad incluso por encima del sueño. Cuando una señal emocional se interpreta como relevante o amenazante, el estado de vigilia se impone.

El papel clave de ciertas neuronas en el despertar

Dentro del circuito cerebral estudiado, los científicos se enfocaron en un grupo específico de neuronas ubicadas en el DpMe. Se trata de neuronas glutamatérgicas, conocidas por funcionar como auténticos aceleradores del cerebro. Cuando se activan, facilitan la transición hacia estados de alerta.

Los investigadores comprobaron que estas neuronas reaccionaban tanto a la activación artificial del BNST como a estímulos aversivos reales. Para el cerebro, la respuesta era la misma: ya fuera una señal inducida en el laboratorio o una molestia inesperada, el resultado siempre era un despertar rápido y brusco.

Qué ocurre cuando estas neuronas no funcionan

Para confirmar su papel, los científicos eliminaron selectivamente estas neuronas. Sin ellas, el proceso de despertar se debilitaba de forma notable. El cerebro tardaba más en salir del sueño profundo y el estado de vigilia era menos intenso.

Este experimento dejó claro que las neuronas del DpMe no son un detalle secundario: son una pieza esencial para que la emoción se traduzca en alerta. Cuando la ansiedad o el estrés activan este circuito, el cerebro interrumpe el sueño como mecanismo de protección.

Conclusión

La ansiedad y el estrés quitan el sueño porque activan regiones cerebrales diseñadas para mantenernos alerta ante posibles amenazas. Aunque el cuerpo necesite descansar, el cerebro interpreta estas emociones como señales de peligro y prioriza la vigilia. Este mecanismo, útil para la supervivencia, puede convertirse en un problema cuando la preocupación y el estrés son constantes, dando lugar a insomnio y sueño fragmentado.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*